LOS AZTECAS Y EL CULTO A LA MUERTE
La fiesta de muertos está vinculada con el calendario agrícola prehispánico, porque es la única fiesta que se celebraba cuando iniciaba la recolección o cosecha. Es decir, es el primer gran banquete después de la temporada de escasez de los meses anteriores y que se compartía hasta con los muertos.
En la cultura Náhuatl se consideraba que el destino del hombre era perecer. Este concepto se detecta en los escritos que sobre esa época se tienen.
Por ejemplo, existe un poema del rey y poeta Netzahualcóyotl (1391-1472):
<>Somos mortales
<>todos habremos de irnos,
<>todos habremos de morir en la tierra...
<>Como una pintura,
<>todos iremos borrando.
<>Como una flor,
<>nos iremos secando
<>aquí sobre la tierra...
<>Meditadlo, señores águilas y tigres,
<>aunque fuerais de jade,
<>aunque fuerais de oro,
<>también allá iréis
<>al lugar de los descansos.
<>Tendremos que despertar,
<>nadie habrá de quedar.
Desde el México precolombino hasta nuestros días se ha preservado una tradición que, aunque no ha permanecido al margen de las fusiones culturales, religiosas e ideológicas, pero continúa con vida. Así, año con año, el 1 y 2 de noviembre se dedican a quienes ya no habitan este mundo. De norte al sur del país se realizan fiestas y rituales que varían de región a región, aunque por lo general es común la asistencia a cementerios para limpiar las tumbas y adornarlas con flores.
Desde la víspera del 1 y 2 de noviembre las calles se empiezan a inundar de flores de todos tipos y colores, aunque predomina el naranja del cempaxochitl; hay también calacas de cartón o papel maché, calaveras de chocolate, azúcar, amaranto y de las vitrinas de las panaderías asoman el "pan de muerto" con sus huesitos de harina esponjados; se ven ofrendas, altares, representaciones de la muerte que se aleja mucho de la imagen triste y macabra que toma en otras culturas. Aqui es una fiesta.
jueves, 30 de octubre de 2008
Celebramos a la Vida: 2 de Noviembre en México
En las culturas antiguas como la China y Egipcia el culto a los muertos es un símbolo de unidad familiar. Les rendían culto construyendo templos y pirámides.
En la cultura China por ejemplo, en los aniversarios, se quemaba incienso, se encendían candelas y colocaban ofrendas de alimentos sobre un altar. Eran los días en los que se recordaba las grandes deudas que se tenían con los antepasados.
Los antiguos egipcios creían que el individuo tenía dos espíritus. Cuando fallece, uno va al más allá y el segundo queda vagando en el espacio, por lo que tiene necesidad de comer. Consideraban que este espíritu vivía en el cuerpo que ellos cuidadosamente habían embalsamado, de esta manera el espíritu podía seguir existiendo. Este espíritu era quien recibía las ofrendas.
LOS AZTECAS Y EL CULTO A LA MUERTE
La fiesta de muertos está vinculada con el calendario agrícola prehispánico, porque es la única fiesta que se celebraba cuando iniciaba la recolección o cosecha. Es decir, es el primer gran banquete después de la temporada de escasez de los meses anteriores y que se compartía hasta con los muertos.
En la cultura Náhuatl se consideraba que el destino del hombre era perecer. Este concepto se detecta en los escritos que sobre esa época se tienen.
Por ejemplo, existe un poema del rey y poeta Netzahualcóyotl (1391-1472):
<>Somos mortales
<>todos habremos de irnos,
<>todos habremos de morir en la tierra...
<>Como una pintura,
<>todos iremos borrando.
<>Como una flor,
<>nos iremos secando
<>aquí sobre la tierra...
<>Meditadlo, señores águilas y tigres,
<>aunque fuerais de jade,
<>aunque fuerais de oro,
<>también allá iréis
<>al lugar de los descansos.
<>Tendremos que despertar,
<>nadie habrá de quedar.
Desde el México precolombino hasta nuestros días se ha preservado una tradición que, aunque no ha permanecido al margen de las fusiones culturales, religiosas e ideológicas, pero continúa con vida. Así, año con año, el 1 y 2 de noviembre se dedican a quienes ya no habitan este mundo. De norte al sur del país se realizan fiestas y rituales que varían de región a región, aunque por lo general es común la asistencia a cementerios para limpiar las tumbas y adornarlas con flores.
Desde la víspera del 1 y 2 de noviembre las calles se empiezan a inundar de flores de todos tipos y colores, aunque predomina el naranja del cempaxochitl; hay también calacas de cartón o papel maché, calaveras de chocolate, azúcar, amaranto y de las vitrinas de las panaderías asoman el "pan de muerto" con sus huesitos de harina esponjados; se ven ofrendas, altares, representaciones de la muerte que se aleja mucho de la imagen triste y macabra que toma en otras culturas. Aqui es una fiesta.
LOS AZTECAS Y EL CULTO A LA MUERTE
La fiesta de muertos está vinculada con el calendario agrícola prehispánico, porque es la única fiesta que se celebraba cuando iniciaba la recolección o cosecha. Es decir, es el primer gran banquete después de la temporada de escasez de los meses anteriores y que se compartía hasta con los muertos.
En la cultura Náhuatl se consideraba que el destino del hombre era perecer. Este concepto se detecta en los escritos que sobre esa época se tienen.
Por ejemplo, existe un poema del rey y poeta Netzahualcóyotl (1391-1472):
<>Somos mortales
<>todos habremos de irnos,
<>todos habremos de morir en la tierra...
<>Como una pintura,
<>todos iremos borrando.
<>Como una flor,
<>nos iremos secando
<>aquí sobre la tierra...
<>Meditadlo, señores águilas y tigres,
<>aunque fuerais de jade,
<>aunque fuerais de oro,
<>también allá iréis
<>al lugar de los descansos.
<>Tendremos que despertar,
<>nadie habrá de quedar.
Desde el México precolombino hasta nuestros días se ha preservado una tradición que, aunque no ha permanecido al margen de las fusiones culturales, religiosas e ideológicas, pero continúa con vida. Así, año con año, el 1 y 2 de noviembre se dedican a quienes ya no habitan este mundo. De norte al sur del país se realizan fiestas y rituales que varían de región a región, aunque por lo general es común la asistencia a cementerios para limpiar las tumbas y adornarlas con flores.
Desde la víspera del 1 y 2 de noviembre las calles se empiezan a inundar de flores de todos tipos y colores, aunque predomina el naranja del cempaxochitl; hay también calacas de cartón o papel maché, calaveras de chocolate, azúcar, amaranto y de las vitrinas de las panaderías asoman el "pan de muerto" con sus huesitos de harina esponjados; se ven ofrendas, altares, representaciones de la muerte que se aleja mucho de la imagen triste y macabra que toma en otras culturas. Aqui es una fiesta.
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