
Las calaveras mexicanas más famosas son las realizadas por el grabador José Guadalupe Posada —durante el Porfiriato— quien logró convertirlas en un icono del folclore nacional. Él, las revivió, las vistió de gala, las llevó a los jolgorios de la barriada, a la calle citadina, a la casa de los ricos, y las montó en bicicleta y a caballo en el humorístico festín macabro -histriónico y satírico- que no tiene paralelo. Por medio de ellas Posada y Venegas Arroyo, no únicamente señalaron gráficamente las lacras, las miserias y los errores de la sociedad de esa época, sino que hicieron sátira de los políticos venales, ambiciosos y tiránicos, por cuyo motivo fueron a dar varias veces a la cárcel, recuerda en la época tan opresiva en la que vivio, pero sigue estando su obra tan vigente como antes, tanto asi que sirvio de base para el diseño creativo de varios de los personajes del
Cádaver de la Novia -película de Tim Burton ¡Maestro!
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